El Poder que todo lo crea


Hablar de Poder hoy en día como lo hace Ramón Reig lleva implícitamente hacerlo de la interrelación entre economía de mercado, capitalismo, y política. El Poder necesita ante todo pervivir en el tiempo y para ello tiene que modificar sus formas, aunque nunca su estructura básica, su esencia, su ser. Como explicaba Parménides hay una verdadera estructura que nunca muta, que sigue vigente conforme pasa el tiempo, aunque sí que existe una modificación en sus formas, en lo aparente. De ahí la teoría de Lampedusa, reflejada en El gatopardo de Visconti: “si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.”.

El verdadero Poder es el mercado, el capitalismo, la economía, mientras sus formas cambiantes de llevarlo a la práctica son los políticos en estos momentos. Ese Poder se ve en la necesidad de crear dioses y diablos, que puedan dar las dos caras de la versión, pues siempre tiene que haber buenos y malos en cualquier historia para que ésta pueda alargarse lo máximo posible en el tiempo y llegue a ser asimilada por todos. Ellos son la cara buena de la moneda y alrededor de su órbita se articula todo el macrodiscurso y los distintos microdiscursos que giran en torno a esos dioses y que contribuyen a absorbernos y engullirnos para que pertenezcamos a ese todo.

Estos dioses originan simultáneamente diablos, los malos sobre los que pesan los errores del sistema o los contrarios al propio sistema. Un ejemplo de diablos pueden ser los propios indignados en nuestros días, que se oponen a las formas del Gobierno y que aparecen continuamente reflejados en la prensa como seres endemoniados, violentos y alborotadores de la sociedad. Esto lo conocemos gracias a Ramón Reig como los heréticos, existentes desde los orígenes de la humanidad y presentes en los diferentes campos del saber y la cultura.

Para fomentar el funcionamiento y la perduración del Poder, éste tiene dos opciones: hacerlo a través del miedo o rodearlo de mecanismos que escondan la realidad y que parezcan buenos y positivos para la propia sociedad. La comunicación será el eje vertebral sobre el que se sustente este Poder para llevar a cabo su acción de sometimiento económico, político, social y cultural. Así la economía, el capitalismo, necesita de los medios de comunicación de la misma forma que lo hacen los políticos. De ahí que podamos descifrar el importante entramado y la telaraña mediática que une a empresas armamentísticas, bancos, industrias y medios de comunicación, y que, por tanto, han contribuido a la desaparición del Periodismo como tal.

Los medios de comunicación son la vía utilizada por el Poder, al igual que la educación, para calar en las mentes de sus ciudadanos y hacerles creer que viven en una verdadera democracia y que lo hacen, también, en libertad. Pero la comunicación, institucional o no, pertenece al propio Poder, por ello no se puede concluir que ésta sea un cuarto poder, sino otra herramienta más del Poder. La democracia como queda demostrado es inexistente en nuestro país y obviamente también a nivel mundial, pues el sometimiento al mercado nos hace cómplices de una dictadura camuflada, de la que sólo unos pocos somos conscientes. Así el objetivo primordial del régimen es hacernos creer que somos libres en nuestros pensamientos y en las acciones que tomamos, pero la realidad nos pone sobre la mesa que las nuevas dictaduras son las dictaduras de los mercados que nos han convertido en objetos y objetivos de consumo, en pura mercancía.

Los propios medios son los encargados de marcarnos cómo debemos pensar según les dicta el Poder, pero dentro de esta maraña de intereses los medios de comunicación se han dado cuenta que deben crear mensajes que contradigan en ocasiones los deseos del Poder, para así dar una sensación de aparente pluralidad informativa, de aparente libertad. El Poder, para tener ventaja sobre nosotros, tiene su verdadero propósito oculto, sus verdaderos mensajes no calan y llegan a la prensa, sino que ésta recibe lo que el Poder desea transmitir.  De esta manera adquiere una ventaja sobre la ciudadanía, pues por el contrario estaríamos al mismo nivel. Por ello, lo verdadero, el discurso oculto sólo se muestra a un reducido grupo, que da la casualidad, que es afín a los intereses del mercado y, como se desprende, forma para de él.

Los lobbies empresariales son los únicos que están por encima de las directrices del medio, pues como hemos recalcado constantemente, el verdadero Poder es lo empresarial, y por tanto son éstos los que fuerzan a los medios y a los propios políticos a transformar sus mensajes. Los medios de comunicación tienen además la fuerza suficiente para llevar a alguien al poder, capacidad que demuestra una vez más la importancia que tienen los medios sobre el público, que cree de manera indiscutible en la veracidad y buenas intenciones de los mismos. De este modo el periodista ha perdido su función de informar, pues el Periodismo ha dejado de ser un servicio público para convertirse en negocio. A esto hay que sumar los condicionantes estructurales que dificultan el trabajo del informador, como bien recoge Ramón Reig en este artículo http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/687/68715085003.pdf.

Éstos son: la Propiedad de los medios, que lleva consigo el enmarañamiento de intereses que dar forma a los grandes conglomerados mediáticos; la Publicidad, que juega en detrimento del periodista a la hora de autocensurarse según sus anunciantes; la Política, unida a la ideología del medio de comunicación que nos dice cómo favorecer a unos y cómo arruinar la carrera política de otros; los Públicos, son los encargados, a través de sus audiencias, de limitar la aparición de contenidos, y la Producción de la información, que ha obligado en lo últimos años al periodista a convertirse en un mero transcriptor de información, que trabaja a destiempo y que carece de tiempo para la investigación.

Con estos condicionantes se puede concluir que los medios y el Poder en concreto son los encargados de crear la falsa realidad que nos quieren transmitir. Son los encargados de distraer, sacando nuevos temas que tapen lo verdaderamente importante de la actualidad y siempre, como no, decorándolo con la emoción, con lo que supuestamente el público desea percibir. Ellos mismos se han atribuido un papel que marca las pautas de nuestra vida: lo que necesitamos oír, lo que necesitamos sentir, lo que nos importa. Es muy común que la prensa, la radio y la televisión retraten que la situación en España es relajada y segura, mientras en el exterior la vida parece un caos. Con ideas como éstas nos intentan inculcar que vivimos en el país más idóneo para llevar una vida tranquila, y en añadido, que no necesitamos nada más que pueda alterarla, pues tenemos que contribuir a que el sistema siga vigente el mayor tiempo posible, pues éste funciona. Una realidad completamente filtrada, creada y condicionada que engaña a la ciudadanía y juega con nosotros como si fuéramos sus fichas de ajedrez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s